3, 2, 1... ¡¡¡Partieron!!!
Así se planteaban interesantes sistemas basados en la apariencia personal de los conquistadores, así como de hacer gala de varias aptitudes que luego serían beneficiosas para la vida reproductiva, como fuerza, astucia, etc...

Pero estas antiguas técnicas se basaban en un sólo factor: la competencia entre los diversos individuos del sexo másculino:

Por la individua del sexo femenino:

La cual elegía a cual de los individuos le parecía mejor cumplía las aptitudes del macho proveedor y semental y lo elegía para inciar una vida de intercambios de fluidos, tanto primarios ...

...como secundarios, constantes, inmediatamente.
Actualmente la situación ha cambiado.
La presencia de embellecedores:

ha hecho que la individua del sexo femenino elija rápidamente y en muy poco tiempo cual es el macho que desea "probar" para ver si sus aptitudes son tanto o más como demuestra durante la fase previa de conquista, de competencia entre los diferentes individuos de sexo másculino.
Esta fase previa de competencia entre diferentes machos se ha disminuido en importancia, debido a la posibilidad que tiene la individua del sexo femenino de probar diferentes ejemplares.
Y una vez que ha intercambiado por lo menos fluidos primarios, empieza la verdadera competencia.
¿Quien dice primero "yo te llamo"?

Porque de verdad una vez que termina el primer contacto, empieza una carrera desesperada por ser el primero (y con esto el único) en decir la consabida frase "yo te llamo" y toda la fase de despedida luego del primer encuentro es un elaborado juego para lograr ser el primero en decirla.
Esta frase en realidad parece simple, pero otorga un poder impresionante. Otorga el poder de saber quien va a manejar la situación de ahí en adelante.
Porque no, la competencia no termina con el consabido "Yo te llamo".
De ahí es necesaria una elaborada faramaña de actuaciones que se equivalen en complicación sólo al baile de una abeja, que se basan en: primero elegir si se cumple la promesa tirada al aire del "yo te llamo" (y justamente es la posibilidad de que no se cumpla la promesa del otro lo que lleva a tratar de hacerla antes que él), luego se debe elegir en que momento.
El momento es algo especialmente complicado debido a que también puede dar a conocer las reales intenciones del que llama al que es llamado y, como en todo orden de cosas "la información es poder", lo mejor es no dar a conocer demasiada información a la competencia.
Por ejemplo si el primer encuentro se produjo un día.... Miercoles.... el llamar el Jueves puede aparecer un poco apresurado. El llamar el Viernes igualmente, pero un día Sábado, que en otras circunstancias una espera de 3 días sería perfecta, en estas no, ya que permite otra salida demasiado pronto, ante la cual se podría negar alegando otros panoramas o proponer otra salida tan pronto podría implicar falta de una vida social, por lo que, en el ejemplo señalado, lo ideal sería llamar el Domingo.
Esto sin contar las complicaciones de la vida moderna como encontrarse en messenger al día siguiente, ante lo cual se deben emplear técnicas de evasión tales como "bloquear usuario".
Pero la competencia no termina allí, ya que en muchas ocasiones la despedida del segundo encuentro también termina en una complicada cueca, basada nuevamente en ser el primero en decir "Yo te llamo" y así, en algunos casos sucede hasta el infinito, en que nunca se llega a obtener una conquista permanente, sino que sólo una serie de conquistas pasajeras, que siempre terminan en la competencia de la despedida.
En otros casos, la conquista pasajera pasa a un estado de permanencia, en el cual se esperan varias actitudes del individuo del sexo opuesto; pero en que sin embargo, y a pesar de dejar de existir ese estado de incertidumbre y existir un completo flujo de información que acaba con la validez de la frase "la información es poder", continua la competencia en torno al aparato telefónico, aunque en este caso el objetivo ya no es ser el primero en decir la frase "yo te llamo", sino en ser el último en quedarse con el auricular en la mano sin escuchar sonido del otro lado, competencia representada por la frase "corta tú", a lo cual la respuesta en general es "no, corta tú", a lo cual se contraresponde "no, tú", continuando con un sinfín de inerpelaciones, las que abultan posteriormente la cuenta telefónica.
PD1: Los ejemplos presentados en esta pequeña reseña son puramente ficticios y NO TIENEN relación con la realidad.
PD2: El autor no toma ninguna responsabilidad por el mal uso que se le pueda dar al material publicado en esta reseña.
PD3: Mi intención no es discriminar, pero mi desconocimiento de ciertas técnicas de conquista que nunca tendrán un fin reproductivo (como por ejemplo conquista entre personas del mismo sexo) me impide hacer un acabado análisis de dichas situaciones, sin embargo la omisión de ellas y la aplicación de los ejemplos exclusivamente a situaciones de diferencia de sexo no tienen, en ningún caso, un afan discriminatorio.
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